martes, 7 de julio de 2015

Hay quien vive desde una ilusión de seguridad y hay quien lo hace desde el riesgo... todo tiene su contrapartida. Hagan sus apuestas.




BLACKJACK

Procuraba no perder sujetándole las nalgas por detrás a la maciza de turno.

Era su forma de apostar, y siempre ganaba porque, o bien la dama montaba el consabido escándalo -momento que aprovechaba para “despistar” algunas fichas de la mesa de blackjack- o por el contrario la “mina” aguantaba el envite con mirada cómplice y premio final en algún reservado del casino.

Pero esta vez perdió la mano y ganó la banca: Cuando ella se volvió no hubo sobresaltos ni revuelos, sólo el lento escalofrío del acero penetrándole por la entrepierna y una sonrisa leve -apenas una mueca- en el rostro enajenado de su esposa...

***