sábado, 25 de abril de 2015

Este poema va sobre la vida, la memoria (la del futuro y la otra) y todo eso...



















AMNIOS

Aun antes de nacer ya me entendías
pues flotabas dentro
y eras el vientre mismo de todas las madres,
construida por las mismas cosas.

Te imaginé en el amnio perezoso
colmada de ola y naufragio,
te degusté dormida
donde no estabas y serías, visión futura
de mis hormonas hembra,
anticipo elemental lacado en dudas.

Y ya no hubo pared que te tuviese
entera, ni músculo capaz de sujetar
las ganas peregrinas
instaladas en mis huesos como hierba
zurcida de dolores.

Así empezó la busca entre palma
y cataratas de otros dedos
tan iguales a los tuyos impacientes,
presentidos desde antes de apuntar
con ellos nuestro enigma
de sonrisas, de cabellos cables,

de idénticas caderas.


***

viernes, 24 de abril de 2015

Reconciliación... reconciliar... reconciliados... hay que aprender a conjugar más este verbo













MOISA


- ¡Marijan, Laila!, ¡Volved aquí ahora mismo!

Moisa, sentada sobre el suelo de la estación de Mostar, esboza un gesto severo hacia los niños, consciente de que no les engaña. ¿Cómo podría hacerles más daño del que ya les hace a diario la vida? Bastante llevan ya sufrido. Aun así nunca se cansa de verles jugar y reír como si todo lo que ocurre a su alrededor resbalara sobre esa piel dura y curtida.

Cuando al fin se acercan, les regaña por quitarse los abrigos, olvidando que los niños jamás tienen frío. Cerca, pasea una pareja de soldados españoles -haciendo su patrulla- que la miran con disimulo y sonríen.

- Menos mal que están estos aquí, que si no…

Es guapa, Moisa, muy guapa, pero no lo sabe, o prefiere no saberlo. Tal vez porque esa belleza no le ha dado sino sinsabores y disgustos; primero por ser el objeto de deseo de demasiados hombres, luego porque esa misma cualidad la hizo diferente a las otras mujeres del Centro de detención de Miljevina impidiendo que cumpliera su destino de muerte junto a ellas.

FICHA
Djulic, Moisa nacida Bosnjiak el 18/07/1970 en Sarajevo
Padres: Desconocidos
Casada. Esposo: Djulic, Drazen,
Nacionalidad: Bosnia,
Religión: musulmana

Nota: Protegida por el camarada Milo Djulic. No maltratar.


Por supuesto, esta protección llevaba cosido un precio en su etiqueta: Se llama Marijan y tiene cuatro años.


La larga espera sumerge a Moisa en un letárgico ensimismamiento que la lleva a otros tiempos más felices, antes de que empezara el final de todo. Vuelve a la biblioteca de Sarajevo, al rostro sereno de Drazen, a su primera vez juntos, a su olor… Después todo vino rodado, como si las cosas no pudieran ser de otra manera: La conversión de Drazen, la boda por el rito musulmán, los años felices, el embarazo, los ojos de Laila… y al fin el momento más temido: Su viaje a Podgorani.
La familia de Drazen pertenecía a la baja nobleza Serbia, terratenientes que lo habían perdido casi todo en pocos años: Sufrieron el terror Ustacha de Pavelic, la posterior venganza Chetnik, y finalmente las purgas de Tito. Pero conservaban el orgullo de sus antepasados, los vencedores del Kosovo y militaban en el más rancio nacionalismo, siempre soñando con una Gran Serbia imposible.

El recibimiento no llegó ni a la categoría de cortés. Tan sólo Milo, el hermano pequeño, mostró un calculado interés por ella, teñido de desprecio hacia Drazen, como si su conversión fuera la peor de las traiciones.

Entonces fue cuando todo enloqueció, todo. Ahora ellos están muertos, todos muertos, todos…

- ¿Hola? ¿Alexandra? Sí, soy Moisa. Estoy en Mostar con tus nietos…
Por favor, ven…



Un bufido agónico anuncia la llegada del decrépito tren. Moisa se levanta nerviosa y se dirige con los niños hacia los vagones. Entre un marasmo de cajas de cartón, viejas maletas y muchas emociones, divisa el pelo alto, entrecano y orgulloso –inconfundible- de Alexandra, su suegra por partida doble. Llevan cinco años sin verse y se observan en silencio buscándose la una en la otra. Ambas han cambiado, ambas han bajado a los infiernos para resurgir con el alma lacerada, pero se reconocen como parte de una estirpe de mujeres que les une más allá de los genes. No hay llantos, no hay reproches, tampoco besos ni gestos excesivos. A través de la mirada se comprenden y, en silencio, se erigen en las firmantes secretas de un pacto de futuro, cómplices en la esperanza, garantes de una paz que rompa con la historia.

- “Marijan, Laila… dad un beso a vuestra abuela…”.

Entonces, cada una con un niño de la mano y enlazadas por sus brazos, emprenden el lento camino a Podgorani, hacia lo poco que quede de la vieja granja familiar. Sólo se tienen la una a la otra en el mundo; Alexandra, serbia ortodoxa, Moisa, bosnia musulmana. Ambas han perdido demasiado en esta guerra infame, pero se saben necesarias.
Tal vez esto sea lo que llaman reconciliación, acaso simple sentido común. Por eso, desde la tierra de sus antepasados, lucharán por sobrevivir y rezarán -cada una a su Dios- para que ni Marijan ni Laila, tengan que enfrentar jamás otro huracán de odio o el punzante rencor nacido de una bala.


***

martes, 21 de abril de 2015

Cuando la vida se nos hace cuesta arriba...




LA MONTAÑA

La montaña siente angustia si respira:
Se le clavan las mañanas en la espalda,
le revienta la cabeza
plateada, y suspira por los siglos
que le faltan.
La montaña envejecida de rabia,
se revuelve contra un cielo agrizulado
coronada de migrañas.
La montaña cuando tose escupe hombre
derrochando fuego y lava
por sus faldas.
La montaña si respira
se hace magma.

La montaña…
esa gata incrustada en mi batalla.

***

sábado, 18 de abril de 2015

Sobre la libertad y sus límites (o de los puntos de vista)...
















LAS AMISTADES PELIGROSAS

A nadie se le ocurrirá que sólo quiso volar, como antes y de repente… ¡zas … el batacazo!
Mira que se lo habían advertido… que si Gabriel va diciendo esto de ti, que si Rafael lo otro. ¡Bah, habladurías que no le interesaban!

Y ahora este desastre… parece que calculé mal… Lo cierto es que mis intenciones eran buenas… volar, volar más allá, hasta el infinito y luego más… Porque si no, ¿dónde quedaba eso de la libertad? Bien se ve que he sido ingenuo… Pero bueno, tiempo al tiempo, ya se me ocurrirá algo…


Y así, medio cojo y farfullando, el bueno de Lucifer se esfumó entre tinieblas…



***

miércoles, 15 de abril de 2015

lunes, 13 de abril de 2015

De cuando las personas se elevan como casas y luego...


















HOGARES

Armado me sostengo de las piedras
primeras, tan hundidas
entre sueños, protestonas, tercas.

Y se me caen encima los hogares
que de mi supieron, viejos de nuevo
como espacios grandes desnortados
sin nada que añadir,
apabullantes, desistidos.

Me derrumbo con sus suelos brutos
alaridos, y una espuerta de voces
acalladas, y un sudor de polvo en los zapatos,
y un silencio estruendo en los oídos
y un silencio apenas un momento
arrastrado con llagas en la frente.

He perdido la fronda y los lugares mansos
que me empezaron todo,
donde los ríos,
donde los duendes.


***

domingo, 12 de abril de 2015

En ocasiones es necesario ordenar la casa....





















LIMPIEZA INTERIOR

A cada vuelta del tambor de la lavadora su alma se aliviaba un poco más. De alguna manera el monótono rotar ejercía la acción sobre ella misma, como un aclarado interior. Ahora se felicitaba por la buena idea que tuvo al comprar el modelo más grande que encontró. Era exactamente lo que necesitaba.

Al acabar y con esfuerzo tendió la colada en la galería. Después se sentó en la cocina, se sirvió un café y llamó a la policía. Mientras esperaba admiró el buen aspecto que ofrecía su marido, tan limpio y trajeado, sobre la cuerda del tendedor.



***

miércoles, 8 de abril de 2015

sábado, 4 de abril de 2015

Después (poesía)
















DESPUÉS

Después de tanto amor, amor,
me insulta el miedo,
derrotado por dos, efervescente;

con tanto sol en los costados
y nada dentro, dentro
de mis paredes grito sin soporte,
ni argumentos, ni celajes.

¿Por qué persigo el duelo
de los viejos, viejos
de impávidas mañanas?

Después de todo, amor, dolor,
sólo tus playas.


***