.
Podría empezar con fumarolas en los techos,
o tal vez devanando
una porción de enredos como mis manos robles,
aunque prefiero la cuarta parte oscura
que se oculta del verso y de la tierra.
Nada me impide asaltar el hueso de los verbos
o extender un racimo de adjetivos
muertos, exangües, nochibundos,
colorientos, languiflojos y sedados
hasta el codo,
pero elegí el temblor de las palabras ciertas,
las que huelen a escombros y pinchan
y son dientes; las que tiran a dar
y siempre aciertan con los ojos
y luego aprietan, aprietan y convencen
y más que todo asustan.
Porque no nos gusta el rostro denso de los ciegos
ni recordarnos poderosos
y ahora octubres;
porque creímos en París, sus alamedas,
y en las calles de pavesas durmientes
pintadas de lechuzas;
porque te elijo a ti
como digo correr, camisa o calendario,
como escojo vivir sin aspavientos,
buscándome en los hombros
y tal vez sea libre.
...
viernes, 29 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
HUIDA EN RIZOS
.
Sobre la inaudita sencillez de lo más grande
me confieso incapaz aletargado,
innoble por un doble pecado de anestesia,
omiso,
< >y piedra,
< >y corcho,
< >y torpe.
Pasearon tres hormigas de muerte
< >por mi espalda
y sólo hice rascarme las cosquillas
sin sentir la pena que llamaba con antenas
manchadas de tu sangre manantial
< >mordido y mudo.
Y cómo no gritarme sin aullidos,
y cómo regresar con tu envolvente
capuchón tan frío como un cuerpo arrebatado
de mi lado sin esquinas,
< >erizadamente quieto.
¿Quién te ayudó a escapar de esta armadura
sin arañar del todo nuestra puerta?
...
Sobre la inaudita sencillez de lo más grande
me confieso incapaz aletargado,
innoble por un doble pecado de anestesia,
omiso,
< >y piedra,
< >y corcho,
< >y torpe.
Pasearon tres hormigas de muerte
< >por mi espalda
y sólo hice rascarme las cosquillas
sin sentir la pena que llamaba con antenas
manchadas de tu sangre manantial
< >mordido y mudo.
Y cómo no gritarme sin aullidos,
y cómo regresar con tu envolvente
capuchón tan frío como un cuerpo arrebatado
de mi lado sin esquinas,
< >erizadamente quieto.
¿Quién te ayudó a escapar de esta armadura
sin arañar del todo nuestra puerta?
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lunes, 4 de octubre de 2010
FUGA EN AMARILLO
.
Me insolé de distancia
y amarillo.
Apresurábamos junio en los cantiles
formidable de juncos y ratones;
medimos un nuevo destierro,
-tan nuevos nosotros-
asombrosos turistas bachilleres
cansando de salitre los zapatos.
Y yo pariendo eras
con Silvio dormido entre mis sienes duras
-abundante esa hoguera resentida-
como un regalo de alfileres sin estuche.
Que si escapaba fuera furo
de mi lento esfuerzo-intento
por faltar del todo, padre,
a tu presencia trepanada
y yo volviendo de tu muerte
adelantada en mi futuro,
dolida fuga con bemoles-tigre.
...
Me insolé de distancia
y amarillo.
Apresurábamos junio en los cantiles
formidable de juncos y ratones;
medimos un nuevo destierro,
-tan nuevos nosotros-
asombrosos turistas bachilleres
cansando de salitre los zapatos.
Y yo pariendo eras
con Silvio dormido entre mis sienes duras
-abundante esa hoguera resentida-
como un regalo de alfileres sin estuche.
Que si escapaba fuera furo
de mi lento esfuerzo-intento
por faltar del todo, padre,
a tu presencia trepanada
y yo volviendo de tu muerte
adelantada en mi futuro,
dolida fuga con bemoles-tigre.
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