miércoles, 9 de noviembre de 2016

Ayer era amor... hoy toca la otra cara de la vida. Así es como ocurren las cosas, así es como me siento en el recuerdo y el dolor.





















HABITACIÓN 319

Allí aprendí que sin mirada
o palabra, nada existe.

Te llevaron un abril de las camillas
y no volviste más para quererme.

Se quedó toda tu vida en esa baba
tumoral, blanda, deshecha,
abrazada a un bisturí seco y durmiente.

Después ya no hubo besos,
tan sólo un ojo neutro acusador
y esa rabia espera, amortajada
de verde y camisones.

Tú no estabas aquí y eran despojos
lo que ungíamos sin ruido,
rituales, en los meses velatorio,
afiladamente lentos.

Cuando apareció el desmayo
con la muerte verdadera, no lloré
del abandono:
me rasgué por la manera.



***