lunes, 7 de noviembre de 2016

... y aquí otro guiño para quien lo sabe. Como ya van dos, ahora me he quedado ciego, subido en el recuerdo (puede que fuese de noche y tal vez era septiembre, pero seguro que en mil novecientos ochenta y tantos...)



























DE RAYAS ENCONTRÉ EL DESEO


De rayas encontré el deseo y tres botones
que nos separaban.

Tal vez fuera un segundo más largo que ninguno
el que apretó la venda
y dio las ganas de bebernos diluidos en acero,
moldeados con besos al champán,
todo burbujas.

Olvidamos el amor educado y negligente
de los elfos que deslizan poemas entre muslos
mientras liban con lánguida pereza
el rubor aburrido de un pezón
como de agua.

Y allí fueron carreras enganchados los alientos
hasta el techo y mucho más desnudos
y mucho más que dos los animales
avarientos sin modales ni ataduras:
sangre y mordiscos.

***