viernes, 19 de diciembre de 2014

Necesité treinta minutos para escribir este poema, pero fueron treinta años los que necesité para entenderme....



ECLIPSE


Quise decir abril
y dije abril
y se oyó madre,
y luego muerte.

Así han vuelto la luz y la ignorancia
que ensayé aquel día.

No escapaba de ti,
sólo del cuerpo yerto
aplastado por las flores.

Porque me asusté de tu mirada
y de esta sombra que ahora enfrento.

Porque todavía me aprietan un rebaño
de culpas inocentes.

Porque era niño y no entendí
la manera de gemirte la partida
hasta tatuarme con uñas
el ingenuo rencor de quince años.

Porque todo cambió como en eclipse
cuando bebí del Sol
y a su calor
abandoné tus ojos para siempre.


***

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